La formación de artistas resulta apasionante para quienes comparten su existencia entre la escena y el aula, uno de esos imprescindibles en ambos espacios es, sin lugar a dudas, el maestro Alberto Batista, quien a inicios de la década del 60 del pasado siglo fue estudiante de la Escuela Nacional de Música (ENA), en la especialidad de trombón, y años después integrante de su claustro docente, labor que sigue desarrollando.  
«…para mi es un honor haber formado parte del primer grupo de alumnos de la ENA, allí complementé la formación que como ser humano traía de la casa.
 
Nunca pensé ser profesor, quería salir al mundo musical como intérprete que era lo que más me gustaba, sin saber que la vida me demostraría la riqueza y la perdurabilidad del mundo de la pedagogía.
 
Como maestro me siento compensado, agradezco este regalo de tener el honor de formar a muchos instrumentistas que están en todas partes del mundo multiplicando la herencia musical de esta tierra», comentó el jaranero maestro.
 
Una de las leyendas en la enseñanza del trombón es el Antonio Armando Linares Peñalver, quien también marcó mucho el proceder docente de Batista, quien es además músico de primera línea en la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba.
 
«Muchos fueron los atributos personales que caracterizaron a Linares, pero en mi opinión su mayor aporte fue la creación de la Escuela de Trombón en Cuba.
 
Antes de esta institución lo que existían eran las academias provinciales donde se formaban fundamentalmente los músicos de las Bandas, sobre todo en la región central del país.
 
Lo otro que sucedía hasta entonces era que cada maestro tenía su «librito» y su manera peculiar de enseñar, pero con la creación de la Escuela, Linares creó la metodología y designó la bibliografía a utilizar a nivel nacional».
 
Por lo general los maestros se sienten satisfechos con la labor desarrollada a lo largo de su vida profesional, aspecto al que también se refirió el entrevistado:
 
«…todavía soy músico activo y fui solista-concertista por más de dos décadas, pero lo que más ha aportado a mi vida profesional ha sido el intercambio con los más de cien alumnos que he formado en todas las academias del Archipiélago.
 
De cada uno de ellos he aprendido mucho y a ellos les he enseñado algo, así que me han aportado más de lo que yo he podido darles, y eso me hace sentir conforme no satisfecho, porque uno siempre aspira a más.
 
Si con todos los problemas que hemos vivido en el país, hemos logrado inundarlo de buenos músicos, que también están regados por el mundo, entonces considero que nuestra labor como docente ha sido bien recompensada, pero soy del criterio de que todavía se puede hacer mucho más…».
 
La presencia femenina en la ejecución del trombón se hace cada vez más notable, y eso también tiene mucho de quienes forman a los instrumentistas desde la academia.
 
A la pregunta de si está o no complacido con este particular el carismático maestro respondió en tono jocoso:
 
«Complacido sí, pero a la vez preocupado porque ellas nos han superado y los hombres que vivimos de y para el trombón estamos quedándonos atrás, nos vamos a quedar sin comer.
 
Cuando yo empecé las mujeres que tocaban trombón no eran bien vistas, ellas estudiaban piano, violín, flauta u otro instrumento más «delicado», pero estudiar el trombón era escandaloso.
 
Pero la cosa cambió y, por ejemplo, en la década de los 90′ nuestra cátedra tuvo una matrícula de 32 estudiantes y de ellos sólo nueve eran varones…».
 
Este 22 de diciembre  queremos reverenciar a quienes desde las academias de arte ponen todo su empeño en formar profesionales de calidad.
 
Un ejemplo es el maestro  Alberto Batista, prestigioso trombonistas con notables influencias en generaciones de instrumentistas.
Mirando hacia el futuro de ese instrumento en Cuba el pedagogo centenció:
 
«…a la Academia de música cubana le auguro un lindo futuro, los maestros que estuvieron, los que estamos y los que estarán siempre lo haremos desde el compromiso con nuestra historia musical, eso será una buena parte de la garantía de perdurabilidad.
 
La otra parte está en los estudiantes, que de seguro tendrán motivaciones sobradas para ser mejores.
 
La evolución la Escuela de Música cubana es evidente, los estudiantes de Nivel Medio de hoy tocan mucho mejor que los más avezados de mi época de estudiante.
 
En la medida en que se creen mejores condiciones de instrumentos y espacios, seremos mucho mejores, porque nosotros con lo poco que tenemos hemos logrado resultados adombrosos…»
 
Con este diálogo hemos querido felicitar a quienes se han consagrado a la formación de generaciones de artistas desde las academias cubanas.
 
Tomado del Blog La Habana en clave de Sol
La Habana, 23 de diciembre de 2021