“Vas a tener de tutora a Zoila Gómez”. Así me anunciaron uno de aquellos días del mes de enero del ahora lejano 1988, cuando debía comenzar mi Trabajo de Diploma para graduarme como Musicóloga en el Instituto Superior de Arte (ISA). Me sentí entonces la estudiante más afortunada y expectante del mundo.

Había sido su alumna durante la carrera, sin embargo, en nuestro primer encuentro, ya con más complicidad porque íbamos a trabajar juntas en un proyecto, pude constatar lo que ya sabía, era una mujer muy inteligente, con un talento innato para la investigación y el magisterio, pero aún más: de una modestia extrema, de una capacidad de trabajo asombrosa y una disposición a ayudarme sin límites. Ese fue mi privilegio.

La tenían entre las profesoras más queridas, admiradas y respetadas de la Facultad de Música del ISA: Zoilita, cariñosamente todos le llamaban; yo no, claro, era mi tutora, mi profesora, la persona que en un futuro muy inmediato me iba a facilitar graduarme. Por eso tuvimos largas sesiones de trabajo, algunas hasta tarde en la noche, en su apartamento del Vedado frente al mar, un hogar sencillo, como su vida.

A veces pienso: mi tutora, una de las más prestigiosas musicólogas cubanas, que una de sus líneas de investigación fue diagnosticar y pronosticar los problemas de la música profesional cubana, que tenía una sagacidad muy especial para el análisis, cuánto hubiera aportado con sus criterios a la sociedad actual, cuán valiosos hubieran sido en este mundo donde la crítica especializada se ha convertido en el único mediador de un trabajo bien hecho o no, donde las reglas del mercado musical se han desfigurado con el desarrollo tecnológico y se necesita algo más que canciones para ocupar el trono. Convencida estoy: Zoilita hubiera sido una luz en nuestro mundo.

A pesar del tiempo siento su mirada… profunda, observadora, tranquila. Todos los que la conocieron sienten lo mismo. Estoy segura. Ese es el canto que siempre llegará en el tiempo.

Por Lucrecia Rodríguez

Tomado de CIDMUC

La Habana, 13 de octubre de 2021