Hoy es un día muy especial para el continente madre, África y todos sus habitantes, pero también para Cuba. Estamos celebrando el dia Mundial de África. En una fecha como la de hoy, en 1963, 32 líderes de estados africanos se reunieron en Addis Abeba para formar la Organización de la Unidad Africana (OUA),  hoy, Unión Africana (UA). Sus objetivos son promover la unidad y solidaridad de los Estados africanos y servir como vocera colectiva del continente. También la  fecha está dedicada a promover la lucha  por erradicar el colonialismo e impulsar la cooperación internacional.

La relevancia de esta fecha radica en que es una celebración muy importante para todos los africanos del mundo. La fecha constituye una importante oportunidad para reflexionar sobre los avances y la transformación que ha  tenido lugar en el continente africano, así como los problemas que siguen obstaculizando su desarrollo,  como la guerra,  la inseguridad, el hambre, la desigualdad y, ahora, la crisis sanitaria mundial debido al Covid 19.

Es por eso que hoy, en algunos estados de África, es un día de fiesta nacional, mientras que en diversas ciudades del mundo -como la nuestra- se realizan encuentros académicos y culturales que tienen un carácter de extensión y reconocimiento al continente madre. Sin embargo, la actual situación epidemiológica mundial nos limita al encuentro físico entre todos los afrodescendientes, pero desde nuestros hogares, nos abrazamos virtualmente para este digno y oportuno festejo.

Mientras continúe vigente el actual orden político y económico, donde unos pocos consumen casi todo, y la mayoría de la población del planeta  queda marginada de los llamados beneficios de la globalización neoliberal,  la herencia colonial en África no tendrá fin. Seguirá financiando la opulencia de las naciones ricas, quienes harán promesas de nuevas ayudas oficiales al desarrollo, cumplirán si acaso algunas y seguirán cobrando cientos de veces los montos de las ayudas prometidas por concepto de servicios a la deuda externa.

Los pueblos africanos tienen derecho a la paz, a un orden internacional justo y al desarrollo sostenible. No requieren de paternalismos, sino de formación de capital humano, acceso a los mercados y a las tecnologías. No necesitan de lecciones hipócritas sobre qué es lo que mejor les conviene.

Diverso, plural, pletórico de riquezas naturales y culturales es el continente africano; habitado por pueblos alegres, creativos y de suma vitalidad; continúa invitando al resto de los continentes al acercamiento y al diálogo. Olvidado durante siglos,  saqueado por aquellos que lo han dejado en penurias; a pesar de ser tan rico, representa una enorme extensión territorial a la cual hemos de mirar con reverencia, pues toda la humanidad tiene una deuda de gratitud con el llamado «continente negro».

Los vínculos históricos entre ese continente y Cuba datan de poco más de cinco siglos, cuando a nuestra tierra llegaron más de un millón 300 mil negros esclavos, arrancados por la fuerza de su entorno natural; humillados y maltratados, vendidos como bestias y sometidos a la esclavitud por las entonces metrópolis. Desde África llegaron con sus culturas, filosofías de vida, costumbres culinarias, religiones, tradiciones, danzas y cantos, que se fusionaron con las autóctonas y las de otras latitudes, para conformar lo que dio origen al colorido panorama de la identidad nacional.

Para los cubanos, África no es leyenda lejana en el tiempo y la distancia,  África es parte esencial de nuestra propia historia. Somos herederos directo y natural de la gallardía,  el arrojo y la cultura de resistencia de un continente como África, que se ha debatido heroicamente durante siglos entre varios desafíos, que aún hoy perduran.

Luego del triunfo revolucionario cientos de miles de cubanos marcharon a algunos países de África para luchar por su definitiva independencia. En ese continente Cuba puso en práctica uno de los pilares sobre el que se sustenta su política exterior: el internacionalismo proletario y la cooperación solidaria, los cuales se mantienen vigentes a través de las colaboraciones médicas, educacionales, entre otras.

En más de 60 años de férreo y genocida bloqueo económico y financiero impuesto por Estados Unidos, los gobiernos y pueblos africanos han cerrado filas, como un bastión infranqueables, defendiendo el derecho cubano a decidir su destino, frente a la política de sucesivas administraciones estadounidenses de querer destruir la Revolución Cubana.

En tal sentido, instituciones cubanas contribuyen a estrechar los vínculos entre África y Cuba,  como de su quehacer político, académico y sociocultural; entre ellas el proyecto «Achedá» en Pinar del Río;  en la Capital: las Embajadas que conforman la Unión Africana en Cuba, la Comisión Aponte de la UNEAC, el Centro de Estudios Afrocaribeños de Casa de las Américas, las facultades de Artes y Letras de la Universidad de La Habana con su Centro de Estudios Africanos; la Cátedra de Estudios Afrocaribeños de la Universidad de Cienfuegos; en Camagüey:  el Comité Provincial de la Ruta del Esclavo, la Cátedra Honorífica José Antonio Aponte de la Filial de la Universidad de las Artes (ISA), la Casa Madiba, la Unión de Estudiantes Africanos, la Comunidad de Haitianos y Descendientes; en Santiago de Cuba: el Centro Cultural de Estudios Africanos Fernando Ortiz y la Casa del Caribe. Para todas ellas, esta fecha es de vital importancia.

Tales argumentos hacen pensar que cada 25 de mayo tenemos la oportunidad de cristalizar acciones en virtud de la paz, el desarrollo de los países africanos y Cuba; en tanto, representa la ocasión de aplaudir los logros y discretos progresos de los pueblos, gobiernos de la región africana y nuestro país en los últimos tiempos.

Por eso, este día requiere ir más allá de la simple conmemoración de una fecha. Ha de servir de punto de partida, incentivo y continuidad para hurgar en los mecanismos y las vías necesarias para hacer que África se despoje del esquema de miseria y subdesarrollo, bajo el cual ha sobrevivido y se convierta en una porción del planeta donde primen la paz, las colaboraciones entre los pueblos, la seguridad y el progreso.

Yoelxy Pilliner López

Coordinador Comité Ruta del Esclavo, Camagüey 

Lunes, 25 de mayo de 2020