Estimado RECTOR

Decanos de nuestras Facultades

Personalidades invitadas y miembros de nuestros claustros

Amigas y amigos

 

Queridos profesores y alumnos,

Queridos compañeros de la graduación número 40 de la Universidad de las Artes (ISA),

Queridos Familiares y amigos.

Hoy somos un grupo de estudiantes muy privilegiados, que en medio una de las mayores crisis sanitarias de la era moderna, provocada por la Covid 19, ha podido cumplir un noble propósito: finalizar los estudios universitarios.

En este día tengo la alta responsabilidad de hablar en nombre de todos los estudiantes que nos reunimos aquí para celebrar el final de una etapa, que si bien estuvo marcada por grandes obstáculos,  fue un momento donde la creatividad, la tenacidad, la paciencia y el interés fueron pilares para la concreción de metas y hoy recibir nuestros títulos de Licenciados en Artes.

Les confieso que cuando se me dijo que tendría que hablar esta tarde frente a todos ustedes, y dar unas palabras en nombre de toda mi generación de graduados, en lo primero que pensé, como músico, cantante, contratenor, fue en cantar, buscar al menos una canción cuya letra contuviese todo el sentido de lo que mis palabras no podrían alcanzar a decir. Siempre, siempre existe una canción para cada momento, pero así mismo con una canción, una obra obra de arte que sirve para cada momento y eso me hizo reflexionar en la posibilidad que tiene el arte de llegar a cada individuo, y es nuestra responsabilidad satisfacer las necesidades espirituales de todos sin distinción de raza, género o clase social, esa es nuestra misión como artistas.

Hoy también es un momento para agradecer, ya que sabemos que nada de lo que hemos logrado ha sido únicamente por méritos propios; detrás de cada uno hay una larga lista de personas e instituciones que han tributado a nuestros logros.

A la Universidad de las Artes le agradecemos haber sido nuestra Alma Mater durante estos años de estudios. Agradecemos a todos los profesores que han realizado un esfuerzo excepcional para darnos lo mejor de sus conocimientos, a todas las instituciones,  que han dado soporte a nuestros proyectos. A todos los compañeros de estudios con los que hemos compartido conocimientos, horas de ensayos, proyectos, que hemos formado en muchas ocasiones una familia en la cual apoyarnos, y por supuesto a nuestras familias reales: madres, padres, hijos, parejas, hermanos, a los que hoy podemos decirles que sus sacrificios no han sido en vano.

En medio de esta etapa muchas han sido las pérdidas, y hoy a manera de tributo quisiera también agradecer a todos los que ya no están, pero que sabemos que de algún modo nos acompañarán siempre, con su sabiduría, con sus consejos y enseñanzas. No quiero decir nombres para no omitir a nadie, pero cada uno de nosotros sabrá quienes son.

Es por eso que les propongo, compañeros graduados, que lo hagamos una vez más: miremos a quienes tenemos al lado en este momento tan especial, porque todos somos hoy parte de lo mismo. Nuestros nombres se añaden a una larga lista en la que se incluyen no pocos de los mejores artistas de este país, forjados aquí en las cuatro décadas  que ya alcanza esta institución, y nuestro reto es no desmerecer semejante orgullo y tan alto desafío como profesionales. Hoy todos somos colegas, somos artistas y artífices de una nueva era cultural, para nuestro país y para el mundo. Y cada uno llevará consigo esa lección de pertenencia y de respeto con que nuestros profesores nos guiaron hacia este preciso momento.

Por eso quiero nuevamente decir: ¡Gracias, profesores! ¡Gracias, padres y madres! ¡Muchas gracias!

La Habana, 16 de diciembre de 2021