Por: Jorge Fernández Torres

Es difícil encontrar todas las aristas de cualquier pensamiento porque se transparenta en el logos,en la palabra como hecho sucedáneo. La muestra de Amanda, Melisa y Daimelys no busca la direccionalidad de un tópico decidido a contarnos una historia. El único interés de estas tres artistas es recontextualizar las estructuras simbólicas para crear otros significados. Aunque los marcos del sujeto en la producción artística son amplios, estas creadoras no nos remiten a una reivindicación del discurso femenino. Cada una de ellas se interesa por desarticular las maneras que tenemos de abordar la política, la ética y la estética.

El objeto es desmontado para verlo más allá de su representación. Cada una de las escenas a la que asistimos no terminan, son en sí mismas un continuo infinito. Cualquier recepción que hagamos es puro deseo, responde a la ansiedad de encontrar aquello que no vemos. Es un encuentro con nosotros mismos, para constatar los límites del entendimiento humano. Este laboratorio de ideas ha puesto en tensión a las artistas, una situación que coloca sus angustias en nosotros mismos como blanco de todas sus indagaciones.