Por: Ernesto Abel López Guerra.
Dpto. Filosofía Universidad de las Artes (ISA)

No nos sirves, Che, sino en el verbo y las manos de muchos guevarianos.

“Este muchacho que estudia Medicina en Buenos Aires, este loco viajero que recorre su ancho país y medio continente, este joven doctor que trata de ser un investigador en el campo de su profesión, precoz perseguidor de altos ideales que desea entrar al servicio de la humanidad desvalida (…), resulta ser al mismo tiempo (…) un enamorado de los textos filosóficos y los fundamentos teóricos de escuelas científicas y de doctrinas diversas. Lee sin tasa, pero además hace notas acerca de lo que estudia, opina y sopesa el mundo de las ideas que va quedando a su alcance, y hasta emprende la confección de un diccionario filosófico…

“A Ernesto no le viene ese gusto por su militancia, sino por la vocación (…) Su vocación teórica es muy poderosa. Ella le ayudará a ser analítico y a problematizar, único modo de buscar lo cierto, lo esencial y los caminos (…) El ejercicio permanente de esa vocación le aportará mayor capacidad para prever y hacer proyectos, para exponer sus ideas y conducir a sus compañeros. Y por último, pero no menos importante, formará una mente capaz de inquirir, dudar, preguntar, desconfiar, derribar las prisiones de los lugares comunes, lo establecido, la reproducción de lo existente y lo que se considera posible, y atreverse a crear y ser original. En una palabra, ejercer la ciencia más difícil: la de la revolución.”

Fernando Martínez Heredia:
Prólogo a Apuntes filosóficos de Ernesto Che Guevara,
Edit. Ciencias Sociales, La Habana, 2013.

“En este largo período de vacaciones le metí la nariz a la filosofía, cosa que hace tiempo pensaba hacer. Me encontré con la primera dificultad: en Cuba no hay nada publicado, si excluimos los ladrillos soviéticos que tienen el inconveniente de no dejarte pensar; ya el partido lo hizo por ti y tú debes digerir. Como método es lo más antimarxista, pero además suelen ser muy malos. La segunda (…) fue mi desconocimiento del lenguaje filosófico (he luchado duramente con el maestro Hegel y en el primer round me dio dos caídas). Por ello hice un plan de estudio para mí que, creo, puede ser estudiado y mejorado mucho para constituir la base de una verdadera escuela de pensamiento; ya hemos hecho mucho, pero algún día también tendremos que pensar.”

Ernesto Che Guevara: Carta a Armando Hart,
4 de diciembre de 1965