LIC. ALEXIS SEIJO GARCÍA EN LA INAUGURACIÓN DEL III SIMPOSIO SOBRE LA ENSEÑANZA DE LAS ARTES EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR

Buenas tardes, estimados delegados al Congreso Internacional Universidad 2018 que nos acompañan en el III Simposio sobre la Enseñanza de las Artes en la Educación Superior, nuestro agradecimiento por su presencia en este espacio de construcción plural y diversa.
Los organizadores de este encuentro nos solicitaron reflexionar y debatir sobre el tema «La universidad y la agenda 2030 para el desarrollo sostenible» en el centenario de la Reforma de Córdoba, que marcó un cambio en la vida universitaria.
En el año 2015, y como parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, los jefes de gobierno o sus representantes, reunidos en Nueva York, aprobaron la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, la cual expone 17 objetivos a cumplir en un período de 15 años.
Estos 17 puntos incluyen: la erradicación de la pobreza y del hambre, lograr la seguridad alimentaria, garantizar una vida sana y una educación de calidad para todos, equidad de género, asegurar el acceso al agua y a la energía, promover el crecimiento económico sostenido, adoptar medidas urgentes contra el cambio climático y promover la paz. Los Estados miembros de la Naciones Unidas aprobaron una resolución en la que reconocen que el mayor desafío del mundo actual es la erradicación de la pobreza y afirman que sin lograrla no puede haber desarrollo sostenible.
La nueva estrategia regirá los programas de desarrollo mundiales durante los próximos 12 años. Al adoptarla, los Estados se comprometieron a movilizar los medios necesarios para su implementación mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de los más pobres y vulnerables.
Por primera vez, se incorpora en la agenda el acceso inclusivo y equitativo a la educación superior de calidad como una de las metas a conseguir. También, por vez primera se menciona explícitamente a la ciencia como uno de los motores generadores del conocimiento necesario para conseguir varios de los objetivos de desarrollo sostenible.

Tenemos el reto en la Educación Superior de responder, desde nuestras realidades a la urgente necesidad de generar y difundir conocimientos y saberes para facilitar el desarrollo material y espiritual en nuestra aldea global, cada vez más interconectada y dinámica.

La agenda 2030 se propone transformar el paradigma de desarrollo actual en uno que nos lleve por la vía del desarrollo sostenible, inclusivo y con visión de largo plazo, que erradique las desigualdades, en el que participemos todos, con oportunidades y opciones, que facilite la eliminación de las brechas entre los que más tienen y aquellos que apenas sobreviven.
En relación con las desigualdades que persisten les comento algunos datos publicados en el periódico El Economista:
De acuerdo con Oxfam, ocho hombres, entre los que destacan Bill Gates, Amancio Ortega, Carlos Slim y Mark Zuckerberg, poseen la misma riqueza que 3,600 millones de personas a nivel mundial. Esto implica que ocho personas acumulan una riqueza igual a 50% de la población mundial. En este sentido, los 1,810 millonarios que figuran en la lista de Forbes poseen 6,500 millones de dólares, lo que equivale a la riqueza que ostenta 70% de la población más pobre en todo el mundo
Las empresas disfrutaron de un buen año entre el 2015 y el 2016. Compañías como Apple, Alphabet, Microsoft, Exxon Mobil y Facebook registraron más ingresos que 180 países juntos.
Las 10 empresas más rentables en Estados Unidos generaron en el 2015 beneficios por 226,000 millones de dólares, lo que, si se repartiera entre todas las personas que habitan el planeta, a cada una le tocarían 30 dólares, que en muchos países es una cantidad mayor al salario mínimo de los trabajadores.
En un mundo, donde persisten varios conflictos armados, con sus traumas y huellas en miles de adolescentes y niños, con millones de personas desplazadas de su hogar, con acciones terroristas y sus víctimas inocentes, con el tráfico de esclavas sexuales y de órganos, el incremento del consumo de drogas y sus efectos en la salud y en la psiquis, es necesario un llamado a todos aquellos que creemos en el mejoramiento humano y en un mundo mejor para nuestros hijos y nietos.
La preservación del medio ambiente garantiza no sólo la satisfacción de las necesidades crecientes de hoy sino la capacidad para la existencia de las generaciones futuras y la supervivencia de la humanidad.
Se han borrado huellas de civilizaciones milenarias, destruyendo sitios patrimoniales que habían resistido invasiones y saqueos durante cientos de años, el robo de bienes arqueológicos, de documentos históricos de un valor invaluable, es un atentado a la identidad cultural de estos pueblos, no podemos quedar como espectadores pasivos antes estos hechos.
La cultura es el alma de las naciones, es la huella del hombre en su devenir, en estos tiempos de colonialismo cultural y de modelos culturales homogeneizantes, la defensa y desarrollo de la identidad entendida como una dimensión humana, configurada por factores étnicos, históricos, psicológicos, lingüísticos, religiosos, y culturales garantiza el autoreconocimiento de los pueblos. En las comunidades se sedimentan y legitiman valores autóctonos y representativos de la cultura nacional, es el espacio plural de las historias locales, presentes en el imaginario social, como memoria viva de su devenir y razón de ser.
Es necesario el respeto a las culturas de los pueblos originarios, amenazadas de extinción en varios países, debemos evitar la desaparición de los lenguajes antiguos, de tradiciones y costumbres, asentadas en nuestras comunidades, la defensa de la cultura local, viva y participativa, debe continuar en las líneas de trabajo de las universidades.
Existe el riesgo de un conflicto nuclear, que elimine la civilización humana y borre una historia de miles de años, que convierta a nuestro planeta en un eterno desierto y basurero atómico, sin espacio para la vida, como expresaba el Comandante en Jefe Fidel Castro en su discurso ante el XXXIV período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 12 de octubre de 1979:
“El ruido de las armas, del lenguaje amenazante, de la prepotencia en la escena internacional debe cesar. Basta ya de la ilusión de que los problemas del mundo se puedan resolver con armas nucleares. Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia. No pueden tampoco matar la justa rebeldía de los pueblos y en el holocausto morirán también los ricos, que son los que más tienen que perder en este mundo. Digamos adiós a las armas y consagrémonos civilizadamente a los problemas más agobiantes de nuestra era”.
Es imprescindible desarrollar una cultura de la paz, facilitando el diálogo y el entendimiento, el respeto al otro, a la diversidad cultural, religiosa, racial, étnica, construyendo puentes que permitan unir y no dividir, la tolerancia y la comprensión sobre la confrontación, la solidaridad debe sustituir a la imposición.
La protección de los individuos y los grupos al manifestar su singularidad cultural y obtener la aceptación, comprensión y disfrute de los otros son un elemento esencial de un proceso de desarrollo sostenible, en correspondencia con los objetivos de la Agenda del 2030.
Las universidades deben integrar la Agenda 2030 en su estrategia hacia el pre y post grado para la formación de profesionales y ciudadanos responsables y comprometidos con la sociedad, capaces de enfrentarse a los retos de un mundo global, en los diferentes ejes de investigación y la innovación, en la producción y en los distintos procesos que en ella intervienen.
Una noticia publicada en el periódico Clarín y rebotada en el sitio cubano Cubadebate, refleja el desarrollo tecnológico actual y su aplicación en la vida contemporánea y como en ocasiones, las películas de ciencia ficción pasan a ser una realidad, por lo cual algunas escenas de Blade Runner, Misión Imposible y Minority Report, se pueden convertir en pasajes normales de nuestras ciudades.

“La policía china acaba de estrenar flamantes anteojos negros. Son el último lanzamiento en materia de tecnología y seguridad y fueron creados para reconocer los rostros de posibles delincuentes. Esta semana en la estación de tren de la ciudad de Zhengzhou, en el centro del país asiático, los oficiales de policía se presentaron cada mañana con unos lentes oscuros que, a la distancia, no tienen nada de novedoso.
Detrás de los anteojos se esconde una compleja tecnología que toma imágenes, registra los rostros de las personas y se conecta con tablets, que almacenan una mega base de datos interna, buscando posibles sospechosos. Los lentes cuentan con una cámara en su ojo derecho y al lado, una lente ocular donde aparece la información obtenida.
Si se logra una coincidencia, al instante el policía recibe un informe detallado de la persona, que entre otras cosas incluye su nombre y dirección domiciliaria. El proyecto ya está en marcha y el resultado del primer operativo con esta tecnología obtuvo un saldo de siete arrestados relacionados con tráfico de personas, según informó la prensa local” (Con información de Clarín)
La enseñanza de las artes en los Centros de Educación Superior, es cada vez más compleja, se pierden las fronteras entre las zonas de creación, se cruzan y se mezclan los diferentes géneros, la tecnología se convierte en un actor, en ocasiones protagónico, la transversalidad es un reclamo y una necesidad, es un diálogo constante, los referentes culturales son ejes y brújulas que marcan derroteros y caminos donde las líneas pueden no ser rectas. En múltiples ocasiones el artista provoca el debate mismo del carácter del objeto artístico, se requiere una mirada diferente, abierta y que de alguna manera revisite los códigos culturales.
Los retos globales nos solicitan profesionales distintos, debemos fomentar ámbitos de conocimiento interdisciplinarios, que permitan asumir, comprender y participar en las nuevas realidades que se presentan en nuestros países.
La globalización facilita consolidar el dominio de un mercado mundial que impone bienes simbólicos estandarizados, en detrimento de la identidad, y de la diversidad, es necesario el desarrollo de la comunidad como elemento constitutivo de la identidad, sus valores autóctonos y representativos de la cultura nacional. Es adecuado facilitar, en las universidades, el acompañamiento participativo de las propuestas que, desde las potencialidades culturales de las comunidades, puedan contribuir a su desarrollo y crear modelos de sostenibilidad en todas sus dimensiones.
La construcción de estas propuestas permite jerarquizar la formación de un sujeto con una cultura ciudadana responsable, comprometida y participativa, en capacidad de dialogar, discernir y preservar los valores fundamentales de la cultura, lo que difiere de ese receptor pasivo de saberes y prácticas hegemónicas tendientes a perpetuar el colonialismo cultural.

Los sistemas educativos de todo el mundo se enfrentan actualmente al desafío de utilizar las nuevas tecnologías para proveer a sus alumnos con las herramientas y conocimientos necesarios para el siglo XXI.
Como expresan Luis A. Montero Cabrera (Visión de la ciencia y la tecnología: problemas actuales. En: Revista Temas no. 69, Cuba /2012.) y Kathryn Currier Moody (Enseñanza mediática: la otra revolución. En: Revista Temas no. 68, Cuba /2011)
“Existe una inmensa y creciente biblioteca universal que se constituye en la llamada nube, que son los medios de procesamiento y almacenamiento localizados en cualquier parte, a través de todo el mundo, y enlazados eficientemente mediante la red de redes”.
Debemos formar en competencias y capacidades nuevas vinculadas a la transmisión de valores lo que demanda de un espacio de formación nuevo que sea compartido con los estudiantes.
Edna Dos Santos Duisenberg señala, en su trabajo ¨La economía creativa ¿es una opción de desarrollo sostenible?: “Parece que el mundo vive un cambio gradual de paradigma, pasando de la sociedad de la información del siglo XX en la que el enfoque estaba en la comunicación liderada por la información, hacia un enfoque más holístico de la economía creativa en el siglo XXI, donde la fuerza motriz es la creatividad liderada por el conocimiento y respaldada por la conectividad”.
La enseñanza de las artes en las universidades, deriva en el desarrollo cognitivo, afectivo y creativo de la sociedad, con énfasis en los jóvenes, además de facilitar una reflexión crítica de las transformaciones socioculturales, de producción de conocimiento y de desarrollo social. Es necesario que en su diseño aparezca la interdisciplinariedad que identifica a las prácticas artísticas y culturales contemporáneas. Es imperativo convertir los campus en laboratorios de creación y de experimentación, o como plantea el Dr Mario Masvidal, miembro de nuestro claustro, que permitan la desdisciplinarización y la indisciplinarización entendidas como el desarrollo de las habilidades generales, la flexibilidad adaptativa, el entrenamiento en la capacidad de síntesis y el autoaprendizaje continuo.
En el ajuste de los planes de estudio, derivado de la incorporación de los objetos de la agenda 2030, es adecuado la presencia de disciplinas que como base teórico-metodológica le faciliten al estudiante la comprensión y ejecutoria de una práctica social responsable, dentro de las coordenadas del arte y la cultura contemporáneos. Las mismas deben aportar a la formación de un estilo de pensamiento que pueda facilitar la valoración de los diversos problemas de la realidad social y la labor profesional con un enfoque crítico, interdisciplinar e integrador; y, además contribuir a la explicación de los aspectos teórico-conceptuales que caracterizan las nociones y teorías filosóficas, sociopolíticas y artístico-culturales.

El estudiante de arte, en la educación superior, debe disponer de las herramientas que le permitan diversos modos de acercamiento a la realidad con un carácter histórico, cultural, artístico y antropológico y pueda estar en capacidad de responder a los problemas teórico-prácticos de la cultura y el arte , potenciar la creación y la investigación artística así como utilizar los diferentes recursos que le ofrece el entorno en función de la creación con un carácter inter y transdisciplinario, desde una visión crítica, problematizadora y comprometida con la realidad del ser humano.
Considero oportuno compartir con ustedes algunas inquietudes del Dr Eberto García Abreu, miembro del Consejo Científico de la Universidad de las Artes, profesor de la Facultad de Arte Teatral, en la cual realizó sus estudios superiores, en fecha no muy lejana, que en su artículo:
Creación, investigación y docencia: relaciones y cruces en los procesos de formación ante los horizontes de las teatralidades contemporáneas.
Señala: “En el actual ámbito de los procesos creativos y culturales, hay que repensar los roles y las prácticas inherentes al artista en tanto profesor y al profesor en tanto artista. ¿Acaso ser artista y profesor supone una contradicción a la hora de compartir o construir con los estudiantes –en este caso artistas-discípulos- la orientación estética, entre otros muchos saberes, habilidades y vivencias? ¿Son los procesos de formación y de construcción de la orientación estética una formulación o un sistema de valores estéticos, artísticos, sociales, humanistas, técnicos y éticos, armado al margen o independientemente de nuestras funciones como profesores y artistas; insertados individual y colectivamente en diversas prácticas sociales? Estas preguntas, rebasan el entorno personal y subjetivo de las relaciones maestros-discípulos que podamos articular de manera directa entre los individuos implicados en los procesos, para referir la concepción, diseño y funcionalidad de las escuelas, academias, universidades e instituciones docentes contemporáneas y sus correspondientes conexiones con las prácticas artísticas”.
El profesor Eberto, nos provoca a repensar, a mirar de otra manera los procesos de formación constante en nuestras instituciones, en las diferentes sesiones de este evento, seguro vamos a reflexionar sobre estas inquietudes y otras que tenemos presentes en cada una de las realidades que nos acompañan, situados en la experiencia de lo ya realizado, pero en la búsqueda de nuevas respuestas.
Entonces debemos definir cuáles son los objetivos educacionales a lograr, los conocimientos a construir y las habilidades cognitivas y metacognitivas a desarrollar, además hay que calibrar la función que cada proceso y tarea realizada tienen en el cumplimiento de dichos objetivos, es decir, en el desarrollo de las nuevas habilidades y en la construcción de los nuevos conocimientos.

¿Cuál es la misión de las universidades de arte en este proceso de transición hacia lo que se ha clasificado como “sociedades del conocimiento”? Es el momento de la revisión constante de nuestra gestión institucional y del impacto social logrado, de la innovación en los procesos académicos, propiciando la difusión y preservación de la cultura.
Para terminar, les solicito me permitan presentarles brevemente la experiencia de nuestra institución.
La Universidad de las Artes, conocida generalmente por el ISA, que responde a su denominación original, cuando fue fundada en el año 1976, como Instituto Superior de Arte, es el centro de educación superior de la República de Cuba que tiene como misión desarrollar la formación integral universitaria y la superación continua en las esferas de la creación artística y la gestión cultural, a partir del ejercicio de una pedagogía de excelencia y los vínculos con el sistema precedente de enseñanza artística, en correspondencia con la producción y prácticas contemporáneas y la demanda social, desde una concepción humanista y revolucionaria del arte y la cultura.
Está conformada por 6 facultades, 33 departamentos docentes y donde se estudian 6 carreras desglosadas oficialmente en 47 perfiles, cuenta además con filiales universitarias en Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba. El claustro está fundamentalmente compuesto por artistas en ejercicio por lo que aproximadamente un 65 % de los profesores laboran a tiempo parcial.
La participación de profesores, estudiantes y trabajadores en el desarrollo de acciones que impacten en la transformación social, ha sido una tarea permanente durante los casi cuarenta años de existencia de la Universidad, y se ha materializado a través de proyectos artísticos, festivales, cátedras honoríficas, cursos de extensión, actividades comunitarias, conciertos, conferencias, exposiciones, proyectos para la protección y difusión del patrimonio histórico-cultural, y eventos estudiantiles.
El cumplimiento de los objetivos de la agenda del 2030, representa para la Universidad de las Artes, una conceptualización renovada como centro generador, productor y legitimador de pensamiento artístico-cultural; el perfeccionamiento del diseño curricular; la modelación de los indicadores de evaluación y acreditación ajustados a la actividad académica del campo artístico-pedagógico; el estudio de la producción de soportes científicos, técnicos y materiales de apoyo a la docencia especializada; creación de un fondo de obras informáticas, musicales, audiovisuales y artísticas en general que resulten de la docencia especializada, la reanimación paulatina de la vida cultural en la Universidad con un sentido interdisciplinario e integrador de las diferentes prácticas artísticas; la ampliación de las alternativas de superación integral; la consolidación de un sistema de proyectos artísticos representativos de las diferentes áreas, y la generación transdisciplinaria de conocimientos como respuesta a las necesidades creativas emergentes.
Tenemos planteado el reto, quizás existen más preguntas y dudas, que respuestas, pero debemos continuar un camino que marque una formación diferente, que nuestros egresados aporten al desarrollo sostenible de sus países, como artistas, creadores, como seres humanos con inquietudes y sueños, en la búsqueda incesante del mejoramiento humano, los más de 7 mil millones que habitamos este planeta, tenemos esa deuda con aquellos que nos han permitido llegar hasta aquí.

Muchas gracias.

13 DE FEBRERO DE 2018
SALA 19
PALACIO DE LAS CONVENCIONES
LA HABANA, CUBA