Entrevista a la Dra. Ana Margarita Cabrera. Directora de la Biblioteca del ISA.

Por Ania Ortega.

Poco tiempo después de haber nacido como Instituto Superior de Arte -en septiembre de 1976- se crea, por necesidad imperiosa, un sitio al que luego todos acudirían por razones ineludibles, una Biblioteca.
– “Una biblioteca que en ése momento era muy pequeñita y que estaba muy desorganizada”
Algo propio de aquellos primeros años fundacionales de la década del setenta, en que las escuelas especializadas daban sus primeros pasos. El ISA era el sueño de muchos artistas y era preciso organizar, acomodar y compilar las fuentes y fondos necesarios para las consultas sobre arte. Fue entonces que emprendió su misión la joven Ana Margarita Cabrera Fagundo, entonces recién graduada de la escuela de Bibliotecología, quien lleva hoy treinta y cuatro años dirigiendo la Biblioteca de las Artes.
– “Me gusta llamarle así, le llamamos así. El primer recuerdo más importante que tengo es de la maestra Yolanda Wood, en ese momento la Vice-rectora docente y mi primera jefa, a la que admiro y respeto. Me enseñó mucho del trabajo con los demás, del profesionalismo de dirigir un lugar con lo que hay que tener de fuerza, de moral y de ética, es un recuerdo muy importante para mí. Yolanda me dio las alas para todos mis proyectos, para comenzar la automatización, era yo muy jovencita tenía apenas 22 años, estaba recién graduada”
Sin embargo muchos otros alimentaron también las utopías nacientes.
– “Si tuve grandes maestros que me marcaron como la maestra Martha Terry, que en ése momento dirigía la Biblioteca de la Casa de las Américas, y con ella consultaba casi todo. Nunca me vi como una dirigente, sino como una profesional que tenía que sacar adelante una biblioteca y traté de volcar ahí todos mis conocimientos, todo lo aprendido en la Universidad.”
Corría el año 1987 y frente a ella tenía una de las mayores responsabilidades de su carrera personal y profesional, convertida luego en la obra de su vida, desde que se fundara hace ya cuarenta años.
– “La Biblioteca es la obra de mi vida, porque en ella yo he podido volcar todos mis conocimientos, todo mi saber científico acumulado a lo largo de los años, y todo este tiempo he podido diseñar bases de datos de toda la información que está en libros, que los estudiantes pueden acceder a través de un sistema de búsqueda y recuperación de la información y también pueden acceder a Revistas especializadas”.
Todos los comienzos son siempre difíciles, sueños y proyectos colectivos se entremezclan con los propios y la faena se va complejizando, se requería orden en aquel pequeño sitio de consulta y Ana Margarita debía encaminar sus pasos hacia la edificación de algo supremo y diferente.
– “En los inicios teníamos sólo una computadora, que tenía un disco duro de 20 megas, comenzaba todo el proceso de instrucción de las PC de todas las oficinas en Cuba, y he transitado por todo ese proceso. También soy profesora de Tecnología de la Información e imparto docencia con toda la historia desde las computadoras más antiguas hasta las más recientes”.
Pero todo aprendizaje contiene de fondo respaldos y apoyos insoslayables, ejemplos que sientan pautas para escalar los peldaños necesarios. Son esos instantes evocados luego desde la memoria para quedarse allí donde habitan para siempre los recuerdos.
– “Tengo muchas anécdotas, sobre todo muchos recuerdos de los maestros que yo había leído, que veía en la televisión y de pronto verlos entrar a la Biblioteca: el maestro Rine Leal, con su sentido del humor y sus ironías tremendas, me decía que yo quería tener todos los libros para mí sola, luego me celebraba porque hacía bien en ser así. Es que yo era tan jovencita entonces que los veía como profesores míos. Recuerdo también a Carlos Fariñas, Raquel Carrió, personas que consideraban la biblioteca como mismo la considero yo, el centro de la Universidad. Que iban de la manera más humilde que te puedas imaginar a ayudar, a donar libros, a hablarme de la importancia de tener y brindar información, de la vocación de servicio. Tengo muy lindos recuerdos de los artistas que en ése momento estaban en el ISA, de los estudiantes que me rodeaban eran casi todos de mi misma edad y hoy son grandes artistas como Lizt Alfonso, que somos muy amigas desde que ella estudiaba en el ISA, nos sentábamos en los bancos a conversar y hablábamos de su sueños y verla hoy como se han hecho realidad, Iván del Prado a quien yo veía llegar muy temprano a la biblioteca y se iba de noche. En esos tiempos la biblioteca abría de 8 a de la mañana y cerraba a las 9 de la noche y él copiaba unas enciclopedias muy importantes sobre los grandes temas y compositores de la música. Recuerdo que un día le pregunté si copiaría toda la enciclopedia y me respondió que si un día la biblioteca se quemaba se perdería toda esa información. Con el tiempo ese recuerdo común era motivo de risa para nosotros y realmente fueron muchos los que me marcaron la vida en ése lugar.”
Su interés y vocación fue redimensionándose al mismo tiempo en que se perfeccionaba la pequeña biblioteca.
– “Quienes trabajamos con libros amamos nuestra profesión y la vemos como un escalón en nuestro desarrollo para brindar información, para abrir horizontes a los demás.”
El tiempo y las imprescindibles experiencias fueron solidificando las fortalezas de lo que ya mostraba evidentes resultados. Razones que sustentan hoy la visita obligada de relevantes investigadores y estudiosos del arte en Cuba.
– “La biblioteca es sumamente especializada en artes. Dentro del Isa está la nuestra que sería la central y están las bibliotecas en otras facultades como la de la Facultad Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA) por ejemplo, y en las filiales de la Universidad: Santiago de Cuba, Holguín y Camagüey.”
Cuba cuenta actualmente con un rico patrimonio documental contenido en sus bibliotecas a lo largo y ancho del país, tanto provincial como municipal y en sedes docentes e instituciones y centros de investigación, sin embargo la Universidad de las Artes se precia de atesorar un rico fondo sobre arte.
– “Actualmente tenemos una de las bibliotecas más importantes especializadas en arte, con bases de datos importantes digitales, con información muy relevante en todas las artes y ha costado trabajo durante muchos años, pero creo que lo hemos logrado. La peculiaridad de la Biblioteca está en la información que contiene, maneja información sobre arte, lo cual es muy peculiar respecto al resto de las bibliotecas porque usualmente se valora mucho tener la última información más actualizada. Y para nosotros es tan importante la poética de Aristóteles como el último artículo que aparece en una Revista especializada sobre arte. Nuestro fondo estrella son las investigaciones de los estudiantes, que constituye el patrimonio de la Universidad, son tesis la mayoría inéditas, que ellos han elaborado para sus graduaciones. Igualmente las investigaciones de los profesores, los doctorados, las maestrías.”
Y aquella pequeña biblioteca, que la nacer contaba con una sola computadora de pocos megas, hoy se inserta en los planes nacionales de digitalización de la enseñanza, donde se incluyen además sus áreas de consulta especializada.
– “Hemos tenido la suerte de tener un laboratorio de computación para estudiantes y otro para profesores, con una intranet que hemos desarrollado, a la que pueden acceder todos los interesados, sin distinción, pero de manera exclusiva para quienes estamos en el ISA. Es decir pueden acceder a la biblioteca todos los que necesiten de su información y contenido. Por supuesto tenemos prioridad de acceso, sobre todo a la intranet, con los estudiantes, profesores investigadores del ISA y artistas. Pero nuestras puertas están abiertas para todos en temas sobre: arte, pedagogía del arte, historia. Hemos logrado por lo menos en Artes escénicas y en Música, alrededor de 4 terabytes de información recopiladas: de audiciones, grabaciones, partituras, libretos teatrales, libros de historia, de crítica, de teoría, hemos logrado conformar una biblioteca muy fuerte.”
Digitalización que no suplanta, ni excluye el pródigo patrimonio bibliográfico impreso que atesora como parte de su contenido.
– “Tenemos alrededor de 35 mil libros y una colección en la hemeroteca de revistas más o menos 125 títulos de Revistas especializadas, más las Tesis e investigaciones, además de la biblioteca digital que es muy abarcadora. Igualmente una colección muy importante que es la colección de la Revista Albur, surgida en 1990 en el ISA, donde tributaron Cintio Vitier, Graciela Pogolotti, junto a numerosos intelectuales y estudiantes también. Grandes colecciones de enciclopedias de música, como la Grove, casi todas las multimedias publicadas por Cubarte y una colección de películas cubanas, que no es privativo del ISA, pero forma parte de nuestros fondos.”
Ser y estar entre libros ha sido la vida de Ana Margarita Cabrera a lo largo de treinta y cuatro largos años, pero ella insiste en reiterar su orgullo inmenso porque dice que no le pesan esos años trabajados en un mismo lugar.
– “Es cierto, han sido 34 años que han pasado para mi muy rápido, pero cuando uno se siente a gusto en un lugar el tiempo pasa muy rápido.”
Porque allí ha conocido y aprendido mucho desde los libros y a través de quienes a diario dedican horas de sus vidas al conocimiento y el ilustración.
– “He tenido la posibilidad de ver sentado en mi Biblioteca, que lo estuvo haciendo hasta el curso pasado al maestro Roberto Pellón, Premio Nacional de enseñanza artística 2020, una persona maravillosa. Y lo menciono a él porque es un símbolo nuestro del ISA, pero también otros que me han nutrido mucho profesionalmente y me han dado la satisfacción de saber que he contribuido con un granito de arena a su desarrollo profesional como actores, músicos, bailarines, es para mí un privilegio enorme.”
Pensar en los jóvenes es asunto casi obligado para quien empezó, desde muy joven, en una profesión que no siempre es valorada en su justa dimensión. Por eso se impone quizás, desde su experiencia, alguna sugerencia para las generaciones en ciernes con disposición para la bibliotecología.
– “Primero tener una vocación de servir, el anhelo de mirar lejos, de mirar más allá del dedo de los pies, de tener aspiraciones, sueños, tener la visión de que la bibliotecología ha sido una especialidad por la cual han transitado los más grandes pensadores e intelectuales no sólo de Cuba, también del mundo. Que nunca sientan que es una profesión menor, ninguna profesión es menor, pero ser bibliotecario, trabajar en una biblioteca, es tener la llave del conocimiento. Mirarlo así y siempre superarse.”
Conversar con Ana Margarita, desde el otro lado de la línea, no impide las emociones. Esta reportera, acostumbrada a las entrevistas, cámara en mano, para percibir y aquilatar la dimensión de las confesiones frente a frente, descubre que detrás de las tecnologías también trascienden potentes las verdades cuando de amor a la profesión se trata. Y eso trasmite la protagonista de este encuentro telefónico, opción encontrada tras largas horas de confinamiento obligado para todos, por causa de una pandemia instalada ya hace 7 meses en Cuba.
– “Así es, ha pasado el tiempo, pero mi biblioteca es un lugar que aprendí a amar, está en un lugar maravilloso, rodeado de verde, tranquilo. Me gusta lo que hago, acompañada de un equipo de trabajo con el que me he sentido muy a gusto, por eso no he tenido la necesidad de moverme a otro lugar. He tenido experiencias propias de la profesión en otros países, hice mi Maestría en Ciencias de la Información, mi Doctorado en la Universidad de Granada, en España, en este mismo tema y mi tesis fue sobre las Bibliotecas digitales de arte. El aporte fue instaurar una metodología especializada para la evaluación de las Bibliotecas digitales de Arte y además un compendio de las bibliotecas digitales de arte a las que se puede acceder a través de internet de manera gratuita. Me he sentido muy privilegiada, sobre todo por las vivencias y posibilidades que he tenido desde la biblioteca de conocer a muchos, esos estudiantes que llegan desde sus provincias a estudiar y luego les nacen alas y comienzan a volar y se convierten en verdaderos artistas de renombre nacional e internacional desde nuestro país, nacidos en nuestras aulas.”
Y este tiempo confinado de larga espera, sin la vida diaria en la Biblioteca, es ahora su mayor preocupación.
– “Porque nos falta mucho para la conservación, la digitalización de la información, pero lo que más nos preocupa es tratar de proteger la biblioteca, sobre todo ahora después de estar tanto tiempo cerrada por esta urgencia pandémica que hemos estado viviendo durante siete meses. El calor, la humedad son muy dañinos y atentan contra la conservación y preservación de la documentación. Cómo lograr llamar la atención a las autoridades académicas del ISA y del Ministerio de Cultura para salvaguardar la información de nuestra biblioteca luego de este tiempo de Covid19, es una gran preocupación.”
Y cuando no pueden resumirse tantos años de dádiva generosa en pos del conocimiento siempre queda mucho por contar, porque su vida profesional ha trascendido también los espacios del ISA.
– “En mis vivencias fuera de Cuba he podido intercambiar y aprender, me impresionó mucho la biblioteca del Centro Pompidou, de París, me impresionó mucho el Archivo de Indias en Sevilla y otras muchas bibliotecas del mundo que he conocido, pero lo que más me impresiona es haberme percatado de la experiencia común de los bibliotecarios, todos tenemos una misma esencia de conservar, de tener toda la información. Pero la biblioteca del ISA es la obra de mi vida y me siento totalmente realizada como bibliotecaria, absolutamente. Y esta entrevista la agradezco sobre todo por la posibilidad de visualizar el trabajo de los Bibliotecarios y el de nuestra Biblioteca que, como decía Borges, es el centro del Universo, el centro del conocimiento.”

Jueves, 22 de octubre de 2020