La cultura forma parte esencial de la vida y por tanto la participación en esta se erige así como un derecho humano fundamental. Es también un marcador de identidad de cada pueblo, que debe ser respetado y enaltecido, y su significado ha logrado expandirse a lo largo del tiempo. Los derechos humanos son una conquista de la humanidad articulada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos que fuese aprobada por la Asamblea General de la ONU, el 10 de diciembre de 1948, en un contexto de derrocamiento al fascismo. En ella se establece que toda persona posee el derecho a participar de la vida cultural de su comunidad y a disfrutar de los beneficios resultantes del progreso científico, así como de la apreciación de las artes.

El Estado cubano ha manifestado históricamente su preocupación en lo referido al respeto a los derechos culturales, en tanto derechos humanos, con una inversión sostenida. Desde sus años iniciales, la Revolución Cubana prestó especial atención al campo cultural, centrándose en su legislación, protección y divulgación, para acercarla a todos los sectores de público. Entre sus primeras conquistas, destacan la fundación del Instituto Cubano de Arte e Industrias Cinematográficas, la Casa de las Américas, el Ballet Nacional de Cuba, la Orquesta Sinfónica Nacional, la Campaña de Alfabetización, la institución de la enseñanza pública y gratuita en todos los niveles, así como la creación de las escuelas de arte, en las diversas manifestaciones que abarcan al presente, música, danza, teatro, circo, artes plásticas, y cine, por solo mencionar algunos. El sistema institucional ha brindado amparo a museos, galerías de arte, cines, teatros, e incluso al libro como objeto de consumo fundamental para el desarrollo cultural de todo pueblo. Se brinda espacio al movimiento de artistas aficionados y casas de cultura, y se garantiza el acceso a una apreciación artística en todos los niveles educativos. Así mismo, se presta atención al Patrimonio Cultural Inmaterial que marca la identidad de Cuba como nación y que tiene importantes expresiones en el Repentismo, el Son, la Rumba, la Tumba Francesa, las Lecturas de Tabaquería, entre otros, enfatizándose siempre la riqueza que subyace en la diversidad cultural de la nación. Además, se desarrollan eventos y festivales también con la finalidad de que ocurran intercambios vitales entre los artistas y los receptores. Cabe mencionar así a la Feria Internacional del Libro de la Habana, que por su alcance resulta quizá uno de los acontecimientos más esperados por todos durante cada año.

Cabe destacar que como la cultura es algo vivo, se desarrollan de continuo acciones destinadas a consolidar las ofertas artísticas y, lo que es más importante, a acercarlas a todos, siendo esto parte esencial de la agenda de Cuba en lo referido a los Derechos Culturales.

Jueves, 10 de diciembre de 2020