Estimados amigos. Estimadas amigas:

Vivimos hoy una situación muy compleja, sin precedentes en este siglo, que estremece al mundo y conmueve nuestra historia corporal. La epidemia del Covid 19, aún sin habitar nuestros cuerpos, nos obliga a asumir una cotidianidad diferente, nos exige permanecer todo el tiempo en nuestros hogares, físicamente aislados, solo virtualmente conectados. Nos impone la distancia corporal, excluye el abrazo.

Hoy asumimos nuevas rutinas que nos ayuden a seguir viviendo, generamos ideas que nos impulsan a transformar el entorno privado en correspondencia con la dura realidad que atraviesa el espacio público. Nuestras realidades son diversas y singulares, pero en estas circunstancias no están solos, pensamos en ustedes, los acompañamos donde quiera que se encuentren.

Nuestra lucha por un mundo mejor no cesa en este contexto, ni siquiera se ha tomado un reposo. Nuestra lucha toma otros caminos, clamando por aquellos que no tienen hogar, por quienes no pueden permanecer en el suyo, por los más vulnerables, por los niños y los ancianos, por los que son invisibilizados por los grandes monopolios de la información, por las víctimas de la violencia, por los desaparecidos, por los migrantes, por las mujeres abusadas, por los pobres de la tierra. Por aquellos que elegimos la danza, el arte, como nuestro campo de batalla por la vida.

Ahora aplaudimos al personal sanitario que se esfuerza para salvar de la muerte a los enfermos. Agradecemos a todos los que colaboran para que la vida no se detenga.

Llegó el momento de pensar otras formas de vivir, para relacionarme se una manera más amable y respetuosa con los demás y con el planeta que habitamos. La danza puede contribuir de muchas maneras en este año.

Somos figuras de resistencia y de esperanza. Volveremos a encontrarnos, nos abrazaremos y compartiremos nuestras experiencias.

Comité Organizador

Encuentro «De la memoria fragmentada»

Viernes, 24 de abril de 2020