Quien pudo ver sus pasos al andar por la ciudad, por las calles adoquinadas, con su vista en cada fresco, en las columnas, en cada centímetro de la historia y la vida cultural de esta isla, tenía la seguridad de estar viendo a un hombre que caminaba más allá de sus propios pasos. En el día de hoy la amarga noticia de la partida física de Eusebio Leal Spengler, entristece a todo un país que le admiraba y acogía como un hijo ilustre.

Eusebio, quien desde su nacimiento en 1942, comenzó a transitar su Habana querida hasta sus últimos alientos, se distinguió por su continuo empeño en la restauración y la conservación del patrimonio cultural cubano, iberoamericano y mundial y, hasta  en los momentos más insospechados, a la enseñanza continua de la historia. Miembro de Honor de la Academia de Ciencias de Cuba, de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y del CICOP (Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio),  entre muchas otras organizaciones, laboró y fue conocido, desde hace más de cuarenta años, como el Historiador de la Ciudad de La Habana.

Ya fuera  desde las aulas de la Universidad de La Habana, o del Colegio San Gerónimo, o en sus conferencias o simplemente en una conversación cualquiera; no dejaba de enseñar, de degustar al oyente con datos, fechas, historias de vida, planes de salvaguarda y todo cuánto pudiera hacer por mantener y dignificar la historiografía de la nación.

Leal, fue merecedor de múltiples distinciones nacionales como de cada contiene del planeta, tanto que enumerarlas sería un merecido ejercicio de aplausos constantes. Pero más  que por los lauros, lo recordaremos siempre por su andar y su sapiencia, por su hablar pausado, por su confianza fiel en el país justo y solidario que construimos, por su fe inquebrantable en un mundo mejor.

A usted, Maestro de innumerables generaciones, desde la Universidad de las Artes, ISA,  de dónde es y continuará siendo Doctor Honoris Causa, nuestro mayor homenaje y agradecimiento.

Aún estará vivo en las calles de su Habana. Ésa, que entre murallas y callejones, le seguirán saludando desde cada balcón.

Viernes, 31 de julio de 2020