22 de julio de 2020

“Año 62 de la Revolución”

Buenas tardes a todos los presentes:

Es para mí todo un honor poder presenciar este momento de nuestra etapa, representando a toda una generación de jóvenes artistas.

Tengo la responsabilidad de pronunciar las palabras en este día tan significativo para cualquier estudiante que llega a esta parte del ejercicio de culminación de estudios, que después de tantos sacrificios y esfuerzos llegamos al final, dando inicio a otra etapa de nuestras vidas.

Terminará la difícil situación que no solamente está enfrentando nuestro país, sino también el mundo entero, a causa del nuevo coronavirus. No sabemos cuándo acabará esta crisis, pero sí estoy seguro que este curso será uno de las más recordados de nuestra universidad.

Para las personas ha sido extremadamente difícil vivir durante este período tan espinoso. Lidiar con la paranoia o la hipocondría ha sido muy doloroso, pero más doloroso aún el enfrentar la enfermedad o pérdida de un ser querido. El artista siente y vive todo eso, esta época ha sido inusual, porque para un músico, su mayor satisfacción es reunirse con su público y hemos tenido que improvisar escenarios. Muchos de nosotros hemos sido afectados por las suspensiones de las presentaciones, imposibilitando la participación en festivales nacionales o internacionales, u otros eventos que han tenido que posponerse o dolorosamente cancelarse. Sin embargo, ha ocurrido algo muy curioso, que nosotros, como seres humanos, hemos podido aprender a adaptarnos según las circunstancias o el entorno que nos rodea. Algunos han estado trabajando individualmente en casa, ansiosos de regresar al ensayo o de poder oír alguna música compuesta durante el período de aislamiento, y otros que han podido compartir nuestro arte desde casa, ya sea tocando individualmente o integrando alguna agrupación ya sea de cámara o sinfónica a distancia; o realizar algo sencillamente hermoso como desear un feliz cumpleaños a alguien con ayuda de su instrumento o de su voz cantada con un video publicado en las redes sociales.

Estos actos, que rompen con las barreras de lo establecido, del saber improvisar según el momento que enfrentamos, son los que nos vuelven realmente fuertes, esto es sinónimo de que podemos seguir trabajando, estudiando, compartiendo nuestro arte, y a su vez cooperando con las medidas sanitarias orientadas por la Organización Mundial de la Salud y el Ministerio de Salud Pública de Cuba. Digo que siempre debió haberse sustituido la expresión “estoy encerrado en casa” por “estoy protegido en casa”, porque al final todos hemos aprendido algo durante este período, y estoy seguro que eso nos vuelve más especiales aún.

En nombre de todos los estudiantes quiero agradecer a nuestros familiares, por su apoyo incondicional, así también como nuestros maestros, tanto a los que nos guiaron desde el nivel elemental, como a los que nos formaron en los estudios superiores. Le debemos a ellos el volumen de conocimientos que poseemos, para nuestro desarrollo profesional, no solo para ser mejores músicos, sino también mejores personas, fortaleciendo así nuestro pensamiento crítico y social.

Con una mirada atrás en el tiempo, y retomando algunas ideas mencionadas en el IX Congreso de la UNEAC, celebrado el pasado año, está el compromiso social de los intelectuales y de sus ansias por ser parte de las trasformaciones; no solo se ha evidenciado a través del intercambio entre docentes y estudiantes de nuestra universidad, sino también ha sido evidenciado durante esta pandemia, mediante la realización de festivales online, exposiciones digitales, conciertos ofrecidos en el hogar o la creación de nuevas obras literarias así también como la iniciativa de subir obras clásicas, universales y cubanas a las plataformas digitales, incluyendo así las artes escénicas. Todo esto evidencia de cómo el artista cumple con su compromiso, y a su vez cómo la política cultural de nuestro país va en pos de un desarrollo a pesar de la pandemia.

Para concluir cito las palabras expresadas durante la inauguración de dicho congreso por el actual presidente de honor de la UNEAC, Miguel Barnet:

(…) “Somos los mismos y diferentes a la vez: entrañablemente comprometidos con los destinos de la Revolución, del país, con la defensa de nuestros principios y con la creación y promoción de los valores de nuestra cultura. Somos distintos también porque hemos crecido, no tanto en número como en la manera de proyectarnos a escala social y cobrar conciencia de la necesidad de actuar sobre los múltiples y complejos problemas que se nos presentan y exigen viables reflexiones.” (…)

Muchas gracias