Buenos días a la presidencia y a quienes han anhelado este día como ningún otro: estudiantes y familiares.
Un día, a los 11 años mi madre me preguntó si yo en realidad quería estudiar en el ISA, desde entonces lo tuve muy claro. No sabía muy bien por qué, solo que de los músicos que había conocido y admiraba, casi todos, habían pasado por aquí.
Comenzamos un día la aventura de construir un nuevo hogar, nuestra universidad. Salieron a flote entonces preocupaciones, dudas convertidas en seguridades y oportunidades diferentes: el necesario crecimiento. Nos enfrentamos desde el inicio a un camino del que cada cual fue responsable y que nuestros profesores asesoraron.
Nuestros pensamientos han ayudado poco a poco a seguir construyendo la casa de los futuros artistas, algunos nacidos ya en este milenio. Nos graduamos conscientes de que somos dueños de una larguísima tradición artística y cultural, tanto, que tenemos la posibilidad de aumentar con cada creación la historia del arte en Cuba, no necesariamente la de los libros, sino la viva historia y tradición que nos une al pasado y a la vez nos hace únicos.
No digamos adiós al alma mater. Tomemos este momento como un reinicio del vínculo con esta universidad que tanto necesita de ideas nuevas para estar cada vez más a la altura de nuestro tiempo.
Gracias infinitas a todo el que estuvo siempre: el compañero de cuarto; La China que nos mimó o nos regañó por no llevar la tarjeta del comedor ya por 3era vez en la semana; el profe que además fue amigo; nuestro rector, vicerrectores y trabajadores de la institución, por cada segundo del día que invierten en la vida del lugar más hermoso, donde empezamos y terminamos estudiando dos de las profesiones más humanas del mundo: EL ARTE y EL AMOR.
FELICIDADEEEEEES!!!

Miércoles, 2 de diciembre de 2020