La Habana, 22 de julio de 2020.

«Año 62 de la Revolución.»

Discurso de Graduados.

Por: Thalia Amelia González Rodríguez, estudiante de la Facultad de Arte Danzario.

Buenos días, bienvenidos seamos todos al (número de graduación) Acto de Graduación de la Universidad de las Artes.

Hoy es un día especial, culminamos nuestros estudios universitarios, aunque no nuestros aprendizajes. Serán muchos los recuerdos que de aquí nos llevaremos, algunos quizás no tan gratos, pero numerosos serán inolvidables. Sin duda, cuatro años cargados de sacrificio, dedicación y responsabilidad; cuatro intensos años formándonos como artistas de hoy y del mañana. Muy pronto algunos nos convertiremos en los guías de las enseñanzas que nos fueron legadas por nuestras maestras y maestros; entonces, como expresara Martí «pagar nuestra propia deuda con la humanidad».

En nombre de mis colegas aquí presentes, me gustaría agradecer en primer lugar a la Revolución Cubana y a su máximo líder Fidel Castro Ruz que concibió para nosotros «la mayor escuela de artes de Latinoamérica», sitio en el que hoy dejamos muchas huellas, nuestras marcas y sueños. Por siempre volverán, aquella nota discutida tras un examen, aquella respuesta dubitativa ante la perspicaz pregunta en clases, y sí, toda le red de ilusiones aquí labradas y el placer de habernos descubierto, conocido los unos a los otros.

En un día tan especial, no podemos dejar de agradecer a nuestros profesores, a las autoridades de la Universidad, a todas y todos quienes de algún modo han hecho posible nuestro paso por este lugar. Especial gratificación hoy, en el marco de la COVID-19, por la celebración de este Acto.

Ustedes maestros, con los largos y trabajosos seminarios, con sus preguntas escritas sorpresa y con su amplia experiencia y conocimientos nos han convertido en los líderes del mañana. A todos ustedes, con cariño, respeto y admiración, les decimos, gracias.

Como olvidar a nuestros padres, hermanos, abuelos, tíos, familiares y a esas personas que sin compartir lazos de sangre, han acompañado con paciencia este camino formativo, de aprendizajes múltiples, sin importar cuán largo y exhausto era. Decirles que sin ustedes no sería posible nuestra presencia aquí, por lo que ustedes, como nosotros, hoy también se gradúan. Agradecerles ese tiempo que se han quitado para convertirnos en hombres y mujeres de bien y, más aún, por habernos dado la utopía del vivir.

Démonos gracias repartidas, entre los colegas de grupo, de perfiles y facultades.  Celebremos la convivencia entre nosotros, estudiantes de cursos regulares con artistas que siendo trabajadores, compartimos el proceso formativo en la Universidad; a ustedes, también los hemos admirado y aplaudido. Teatreros y danzarines, el escenario ahora nos junta en una puesta mayor: seguir creciendo unidos y por el progreso del arte escénico cubano.

Con alegría y regocijo le decimos adiós a la Facultad, a la Universidad. Es hora de mirar hacia adelante y proyectar, según nuestras convicciones, esas metas soñadas. Ha llegado el momento de garantizar la continuidad y preservación de lo mejor en la Cultura  y de poner el Arte en función del Arte. Felicitémonos.

Muchas gracias.