Por María del Rosario Hernández

Los procesos académicos de la Facultad de Música de la Universidad de las Artes, ISA han tenido que modificarse, porque el currículo con la nueva generación de Planes de Estudio[1] partió de conceptos vinculados a la práctica artística, o sea, mayor vinculación al futuro desempeño profesional; enfatizando la necesidad de que la formación se inserte en procesos interpretativos profundamente conceptuales e inclusivos respecto a géneros y estilos identitarios.

Ante la complejidad social que ha significado el coronavirus, nos vimos precisados a buscar nuevas variantes académicas y decidimos insertar a los estudiantes en el mundo artístico de diferentes regiones del país, en el entorno de sus provincias de procedencia. Por tanto, la Práctica Profesional se convirtió en Disciplina Principal Integradora para los estudiantes del Curso Diurno, bajo la guía y supervisión de egresados de la Facultad de Música de diferentes generaciones. La experiencia ha propiciado nuevas relaciones interdisciplinarias y el surgimiento de propuestas sonoras más creativas y novedosas.  

En fecha reciente, se incorporaron a la nueva concepción de práctica los estudiantes de La Habana, con modalidades propias de nuestra ciudad. La Banda Nacional de Conciertos se convirtió en institución ISA, al vincular a estudiantes y egresados en un concierto único por la novedosa integración, la selección del programa y la calidad interpretativa. Es un proyecto que ha llegado para quedarse.

Los estudiantes de Dirección musical de sonido se encuentran insertos en estaciones radiales de Villa Clara, Sancti Spíritus y Pinar del Río. El estudio de Manolito Simonet se ha convertido en espacio propicio para la inserción de nuestros estudiantes, en variantes que permiten el ejercicio de grabación de los colegas intérpretes.

La labor musicológica ha sido interesante, porque estudiantes y egresados de Ciego de Ávila intercambiaron saberes, de manera tal, que no solamente dialogaron sobre problemas de investigación del territorio, sino que la musicóloga Miraima García incentiva a sus jóvenes colegas con la sapiencia de una docente experimentada. En La Habana, el Museo Nacional de la Música adiestró a las jóvenes en aspectos relacionados con el conocimiento y la conservación del patrimonio musical.

Holguín se ha caracterizado por los vínculos entre perfiles y la colaboración intensa de instituciones tales como el Conservatorio, la Filial del ISA, la Orquesta Sinfónica y la prensa dando seguimiento a los conciertos más relevantes. Los estudiantes del ISA impartieron clases, se integraron a orquestas, crearon un cuarteto de cuerdas y ofrecieron recitales, entre otras acciones. La dirección de la Orquesta Sinfónica posibilitó el entrenamiento de una estudiante de este perfil, y saludamos la iniciativa. Tributamos al registro escrito de aspectos históricos de la Filial, que en mucho se vincula al devenir de la Compañía de Teatro Lírico, con la labor que realiza una estudiante de Musicología de la provincia, que además escribió un artículo crítico con interesantes matices de emotividad.

Egresados de trombón se destacan en diferentes territorios. Les solicitamos la colaboración en Granma, Camagüey y Villa Clara.[2] En Matanzas hemos tenido múltiples apoyos, cuyos resultados podemos observar en la imagen de este concierto de la Banda Provincial en el Teatro Sauto, también con la presencia de estudiantes de la Facultad. No hubiera sido posible la realización de estas acciones simultáneas sin la colaboración de los Centros de la Música y la UNEAC. Las circunstancias de estos tiempos han dinamizado y diversificado las alianzas entre estudiantes, maestros, e instituciones.

Otras agrupaciones profesionales han favorecido el desempeño artístico de los jóvenes músicos, nos referimos a las Orquestas Sinfónicas de Camagüey y Villa Clara, las Orquestas de Cámara de Guantánamo, Santiago de Cuba y Matanzas, y la orquesta del Teatro Lírico de Pinar del Río, entre otras.

Santiago de Cuba nos permitió realizar una acción interdisciplinaria de enorme valía, egresado y estudiante se insertaron en la Compañía músico-danzaria Kokoyé para un desempeño poco habitual en nuestro entorno. Usualmente en la academia se desarrollan habilidades percusivas independientes de la danza y esta acción amplió el conocimiento genérico y propició el aprendizaje en un entorno artístico real.

El coro Euterpe de Las Tunas resultó agrupación idónea para la práctica de nuestros alumnos. En ese territorio existe un grupo de estudiantes diversos en sus intereses musicales, lo que propició una integración interesante, que se muestra en presentaciones en las Sedes de la AHS y la UNEAC. En sus actuaciones se destacó una especial heterogeneidad genérica.

Estas acciones académicas nos permitieron orientar la creación de nuevas agrupaciones y así surgió el Trío de Viento, integrado por flauta, trombón y corno francés. Esta no tradicional combinación sonora fue interesante, en tanto ellos mismos concibieron sus arreglos y actuaron con éxito en múltiples espacios del territorio. Dando continuidad a la conducta habitual de la Facultad, se encargó una obra para este formato al compositor Camilo Moreira; la pieza ya se encuentra en proceso de montaje.

De estas experiencias quedarán no solamente los recuerdos de todos nosotros, sino declaraciones y reportes de estudiantes, profesores y funcionarios que hicieron posible el retorno artístico a las localidades de procedencia.   

Yilian Concepción Valada de Holguín, violinista de tercer año del ISA fue de las más destacadas por la versatilidad de su presencia en disímiles espacios académicos y artísticos. Ella nos comenta:

Me desempeñé como asistente de la asignatura Práctica de conjunto en el conservatorio José María Ochoa de Holguín. Ahí tuve la oportunidad de trabajar con estudiantes de los niveles elemental y medio, impartiendo clases también de cómo tocar lo más semejante al período Barroco con un violín moderno… En la Gala por el Día de la Cultura cubana toqué con Edel Almeida[3] en el teatro Eddy Suñol… También participamos de manera virtual en el homenaje a Omara Portuondo convocado por nuestra Facultad, interpretando un arreglo de Sabor a mí, de Rafael Núñez.[4]

Nuestra galería resulta el primer acercamiento a una concepción diferente de la Práctica, que permite constatar intereses y tendencias de nuestros jóvenes músicos. Bajo estos principios se logra un mayor vínculo de la academia con las culturas locales y se demuestran resultados inclusivos en los quehaceres musicales de hoy. Por iniciativa propia, los estudiantes se unen para hacer músicas disímiles de Cuba y del mundo. Este camino nos hará crecer.

NOTAS

[1] Nuestra Facultad se rige metodológicamente por las regulaciones del Ministerio de Educación Superior de Cuba, que establece para sus Universidades la concepción de currículos identificados por el orden de letras. Nos encontramos en el primer año de los Planes E, que fueron producto de una investigación.

[2] César Odio organiza y controla la práctica en Granma; en agrupaciones y las Escuelas de Bayamo y Manzanillo. Roger Meriño en Camagüey lidera la inclusión de instrumentistas en la Orquesta Sinfónica. Emilio Sánchez funge como asesor del Trío de Viento que se conformó en Villa Clara.

[3] Edel Almeida. Estudiante de Musicología del Curso de trabajadores. En este concierto acompañó en el piano a la violinista. Se formó como percusionista y ha sido profesor de Armonía.

[4] Rafael Núñez. Egresado del ISA en el perfil violín. Realizó estudios de música en Holguín, su ciudad natal.

Tomado del CIDMUC

Lunes, 21 de diciembre de 2020