El lunes 15 de febrero, comenzaremos el curso 2021, después de 11 meses de esfuerzos de estudiantes, profesores y trabajadores, de realización de ejercicios de culminación de estudios en condiciones inéditas, de utilización de diferentes plataformas para mantener la comunicación necesaria profesor / alumno, de la búsqueda de soluciones a los retos impuestos por una pandemia que se resiste a su derrota y ha provocado la enfermedad a miles de compatriotas.

En todo este tiempo, afectados por los límites de los aislamientos, por las cuarentenas, el seguimiento de los partes diarios, el conocimiento de la enfermedad y la muerte de familiares, amigos y colegas, las necesarias colas y sus efectos múltiples, los sentimientos de frustración y añoranza, también ha prevalecido la solidaridad, la nobleza, la preocupación por el otro, el apoyo a los más necesitados.

Es en ese contexto que surge el proyecto El Arte Sana, ofreciendo un acompañamiento virtual, de solidaridad y ayuda, como una vía de comunicación e intercambio, un puente para que no haya soledad o desesperanza, un motivo para seguir creando, abierto a iniciativas y sueños.

Nuestros estudiantes y profesores siguieron creando, abiertos a polémicas y desafíos, a las complejidades de un mundo golpeado por una pandemia que ataca silenciosamente y pone a prueba nuestra resistencia y capacidad de superar las adversidades. Con responsabilidad asumieron las actividades prácticas en instituciones culturales de sus provincias de residencia, con positivo impacto en el programa de desarrollo cultural de cada territorio.

En los meses de julio y diciembre, realizamos las graduaciones en la sede central y en las filiales, 237 jóvenes alcanzaron su título de Licenciado en Artes, como final de un proceso de empeño y superación constante.

Hoy se nos presentan nuevos desafíos, se ha llamado a los jóvenes universitarios, a apoyar de manera más activa en el enfrentamiento a la epidemia, partiendo de las experiencias de centenares de ellos, que de manera voluntaria han estado en los centros de aislamiento, acompañando al personal de salud en la atención a miles de personas.

Confiamos en esa sensibilidad del artista, del creador, que hace suyo los problemas de la sociedad, de ese carácter quijotesco que caracteriza a los jóvenes artistas, en el deseo natural de ayudar al otro, al más necesitado o más indefenso, a ese adulto mayor, que se encuentra solo y necesita más que nunca la solidaridad o el acompañamiento, a esa familia que tiene acumuladas carencias afectivas y materiales y debemos ofrecerle un soporte espiritual y afectivo. Es el momento de ofrecer, de ayudar y participar en esta situación adversa que tiene nuestro país, impactado por una enfermedad que se encuentra presente de manera global y ataca por igual a los países ricos y a los pobres. Tenemos la responsabilidad de, en esta Cuba plural y diversa, martiana y fidelista, de entre todos, luchar por la vida.

La Habana, 14 de febrero de 2021