Por: Mónica Martínez Rivera

 

Este año el Festival de las Artes celebra su décimo aniversario. En su concepción ha querido destacar la imagen del Quijote, por su manera poética de enarbolar la resistencia, la perseverancia y las incansables ganas de hacer el bien. Además, fue este el primer libro publicado por la Revolución triunfante, bajo la égida de Alejo Carpentier. Por ello se toma el Parque El Quijote, ubicado en la movida 23, como centro nutricio de las actividades en espacios públicos.

Este año contamos con dos particularidades importantes: el alto número de estudiantes que forman parte del Comité Organizador del Festival, convirtiéndolo en espejo de lo que desean e imaginan como festival los estudiantes de la Universidad de las Artes; y la utilización de espacios públicos, no solo para la pasarela, gestada por los estudiantes de diseño escénico, que como es costumbre nos acompaña, sino que los propios proyectos, al margen de sus presentaciones en salas de teatro o de concierto, sorprenderán a los transeúntes con una presentación artística en las calles.

El público podrá disfrutar desde el martes una variada y singular programación, por ejemplo: la comparsa de Los Dandys de Belén, proyecto comunitario dirigido por un estudiante de nuestra Universidad de las Artes (ISA). También nos acompaña Afrodanz, grupo folklórico de la Filial de la Universidad de las Artes en Santiago de Cuba, y una muestra audiovisual de los jóvenes realizadores de la Facultad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA).

Qué mejor lugar que el afamado y céntrico Parque del Quijote para cerrar el circuito en que se desarrolla el Festival, entre el Pabellón Cuba, el Centro Cultural Bertolt Brecht y La Casona Vicente Revuelta. Para los jóvenes artistas participantes esta es la manera de cambiar la relación entre la obra artística y el público, que esta vez no necesitará ir a ver el espectáculo, porque el arte se ha lanzado a las calles a deleitarlo.

Creo que será una muy buena manera de que los artistas tengan un contacto real con el pueblo, con ese grupo que no acostumbra ir a teatros, cines o salas de concierto por preferencia, desconocimiento o poca divulgación. El arte, a mi manera de hacerlo y disfrutarlo, se realiza desde la necesidad del artista de plantear su manera de interactuar con el mundo, incluso si niega la realidad, y deben llegar a disfrutarlo también quienes la viven. Disfruto como artista emocionar a quienes, tal vez, ignoren el basamento teórico-técnico, o el virtuosismo en el proceso de realización o la puesta en escena de la obra; pero los sentimientos, la sensibilidad humana, el placer, ese viaje que solemos dar cuando logras conectar lo que ves, tocas o escuchas con tus memorias, para mí es un lenguaje universal que trasciende idiomas, países, religiones, políticas o idiosincrasias. A esa conexión quisimos reservarle el espacio de las 7 de la noche en el Parque El Quijote, hora en que la mayoría, retornan a casa después de un largo día de trabajo, creo que no les vendrá mal estos regalos artísticos que de buena fe les brinda el X Festival de las Artes.