Testimonios desde el Centro de Aislamiento en La Universidad de las Artes, ISA
Jorge Sanrromán (ISDI)

Muchos pensarán que es una tarea suicida. Otros pondrán en duda el valor y el sacrificio de estos jóvenes. Pero, sin lugar a dudas, el quehacer del primer grupo de voluntarios en la Universidad de las Artes, que funciona como centro de aislamiento desde el pasado 21 de agosto, demuestra compromiso y esfuerzo.
Todos, de alguna manera, hicieron sacrificios en el plano personal para sumarse a la tarea, desde abandonar la comodidad del hogar y separarse de la familia, hasta abandonar proyectos de estudio o trabajo.
No se puede negar que han devuelto la alegría de la juventud a este centro, sin dejar de cumplir con los estrictos protocolos de bioseguridad. Son ejemplo de responsabilidad y disciplina sin dejar de ser jóvenes. Cantan y bailan sin importar el agotamiento físico luego de una jornada de trabajo.
Para ellos, el enfrentamiento al COVID-19 ha sido, más que una prueba, motivo de aprendizaje. Han vivido momentos de estrés, de tensión física y psicológica. Sin embargo, las experiencias adquiridas durante 14 días de trabajo en zona roja marcarán para siempre sus vidas en el plano personal y profesional. Ganan diariamente la batalla contra el virus y consolidan valores como el sacrificio, la responsabilidad y el humanismo.
El trato con los pacientes es la experiencia que guardarán para siempre en sus corazones. Imposible olvidar los elogios a la cortesía, el buen trato y la empatía. La mayor retribución a la entrega de estos muchachos han sido el cariño y los aplausos que les dedican sus pacientes a las 9 de la noche.
En este par de semanas no ha faltado espacio para conocerse, hacer verdaderas amistades, y convertirse en una familia. Aprenden unos de otros al ritmo que les impone la propia convivencia y entre todos se cuidan.
Repetirían la experiencia para recibir la gratitud de los pacientes, compartir sus miedos y preocupaciones, o la felicidad de un alta médica con resultado negativo. Al final del día sienten que hicieron un gran trabajo, se sienten útiles, entienden que su esfuerzo valió la pena.

Victor Lefebre (Fotógrafo en foto fija y audiovisuales. Estudiante de Primer año de FAMCA)

Cuanto todo empezó me preparaba para el ejercicio final de primer año y eso requería mucha planificación. Además tenía algunos trabajos pendientes que requerían que me moviera a otras provincias. No había mucha diferencia entre los días entre semanas y el fin de semana, excepto por la asistencia a clases. Pues la preparación para mis exámenes me tomaba mucho tiempo y con mis amigos salía indistintamente el día que fuera, sin importar donde tuviera que dormir para ir a clases.
Normalmente no me gusta estar mucho tiempo en casa, detesto las rutinas diarias y eso fue un choque muy duro. Al principio de la cuarentena no me adaptaba y vivía la misma vida de siempre, pero sin salir. Ver todos mis planes cancelados fue realmente frustrante y eso no me ayudó en nada. Con el paso del tiempo fui creando nuevas costumbres y aunque mi trabajo y crecimiento como artista estuvo interrumpido, supe buscar nuevos medios para superarme con la ayuda de amigos que también buscaban otras maneras de crear.
Realmente el único miedo que siento no es hacia la enfermedad, sino hacia la sociedad. Las personas se han alejado mucho, más allá del distanciamiento físico. Hemos adoptado una mentalidad muy individualista y si eso no se resuelve no vamos a salir de esta.
Es realmente necesario que comencemos a pensar sobre lo que es mejor para todos como comunidad. Si seguimos cada uno por caminos separados no vamos a lograr nada. Irónicamente, en este tiempo de distanciamiento social hemos de estar realmente unidos. Solo espero que cada cual tome las decisiones correctas. El mundo tardará de salir de la pandemia, sino la comenzamos a ver como un fenómeno que atenta contra nuestro equilibrio. En Cuba, lo único que entorpece la recuperación total es el descuido de las personas y el exceso de confianza que existe en cuanto a la recuperación. Yo, personalmente, me creo capaz de anteponerme a la situación más desfavorable si valoro mi actitud, el único temor que siento hacia mi futuro, es que no seré capaz de seguir adelante en un entorno que se niega a avanzar.

Lunes, 7 de septiembre de 2020